lunes, 30 de mayo de 2011

(Esto es un minirelato que me hicieron escribir para la escuela. Tenía que tener el título felinos y el relato partír de eso. Y esto me quedó:)

Felinos.
Amaba ir al zoológico, por más tristeza que me trajeran las jaulas.
Desde pequeño me gustaron los leones. Escapaba de casa para treparme a la alta reja, aun muy alta para mi estatura, y observarlos. Majestuosos, caminaban como si estuvieran orgullosos de ser quienes son. Cada paso marcaba un ritmo, pesado pero prolijo, en el amarillento pasto. Solía quedarme  por horas y horas anodado  ahí, sentado en la barandilla.
Vi llegar nuevos leones,  morir a los viejos. Sabía el nombre de cada uno de los cuidadores y estoy bastante seguro que ellos también me reconocían desde ahí abajo. El portero del Zoológico me sonreía al verme entrar y hasta a veces me dedicaba un par de palabras, o del clima, talvez de la concurrencia de hoy.
Pero ahora, mi edad no me da el gusto. Me quedo sentado en  casa, como el simple gato doméstico.

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