jueves, 29 de marzo de 2012

lunes, 26 de marzo de 2012


















Y esas calles de Madrid que tan loca me vuelven 
Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.Creí.¿Por qué?
  1.                                           Días y noches de café y estimulantes.

No sirvo. Simplemente soy un objeto obsoleto. Esos que al pasar el tiempo acumulan sentimientos color óxido que florecen y vuelven a fundirse con cada oleada de memoria. Radios de bicicleta, amarillentas hojas de libros. Vacío por dentro, creado por el agujero negro al que llamamos nostalgia, tiene de combustible a la tristeza y de energía a las lágrimas. Pesadez de pecho, junke de cabeza. ¿Podré alguna vez volver a sentirme más liviana que el viento? ¿Podré respirar al fin en su totalidad? Bailarina de pies vivos, agua corriente en medio de la montaña.No diré quizás ni diré ojalá. 

domingo, 25 de marzo de 2012

         







martes, 6 de marzo de 2012

Quiero decifrarte.




 Necesito decifrarte.

sábado, 3 de marzo de 2012

Oscuridad. Mis brazos abrasan mis piernas, intento vano de crear alguna especie de calor que acalle este frío psicológico.
Nudos en la garganta y estomago que no hacen más que subir y bajar, moverse. Me ahogan.
Me produce la necesidad de cerrar los ojos y deslizarme bajo el agua que se estanca en mi bañera. Pero, mis músculos no dan respuesta. Se contraen con cada gota que choca mi piel.
¿Será así la soledad?
Una bañera que pretende ser mar y llevarse las penas, mientras todo lo que se escurre de mi son las esperanzas, rápidas cayendo por las cañerías.