sábado, 3 de marzo de 2012

Oscuridad. Mis brazos abrasan mis piernas, intento vano de crear alguna especie de calor que acalle este frío psicológico.
Nudos en la garganta y estomago que no hacen más que subir y bajar, moverse. Me ahogan.
Me produce la necesidad de cerrar los ojos y deslizarme bajo el agua que se estanca en mi bañera. Pero, mis músculos no dan respuesta. Se contraen con cada gota que choca mi piel.
¿Será así la soledad?
Una bañera que pretende ser mar y llevarse las penas, mientras todo lo que se escurre de mi son las esperanzas, rápidas cayendo por las cañerías.

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